La corrupción es uno de los mayores desafíos globales, afectando a gobiernos, empresas y a la sociedad en general. Se trata del abuso de poder para obtener beneficios personales de forma ilegal o inmoral, y sus consecuencias incluyen desigualdad social, obstáculos al crecimiento económico y el debilitamiento de las instituciones.
Las empresas deben adoptar códigos éticos, realizar auditorías internas y fomentar prácticas transparentes. Además, pueden unirse a iniciativas globales contra la corrupción, como la Convención de la ONU.